A pesar de la institucionalización de gran parte de la agenda del movimiento
feminista en los últimos años, estamos asistiendo en Argentina -pero también en
otros puntos del globo- a una especie de backlash antifeminista, que tilda a los
feminismos de “ideología de género” y que se intenta imponer incluso desde
algunos sectores políticos. El discurso contra la “ideología de género” ubica a los
movimientos feministas y LGTBIQ+ como una amenaza al orden social, como
responsable de un odio irracional hacia los varones, desprecio por el modelo familiar
tradicional basado en la pareja heterosexual y consecuentemente responsable de
una cierta inmoralidad generalizada, cargada de violencia.